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jueves, 6 de septiembre de 2012

Pensar en el presente: Reflexión

¿Alguna vez nos hemos parado y  puesto a pensar en el presente? Probemos a pensar en el ahora, leyendo estas palabras, delante de un ordenador, tablet o teléfono móvil. Probemos a mirar la pantalla, sus dimensiones, el contorno, la forma y el color. Ahora, pensemos en nosotros mismos, en cómo nos va la vida, lo que tenemos, los amigos, la pareja, el trabajo o los estudios. Es realmente complicado decidir pensar en el presente de manera espontánea. Cuando nos divertimos o cuando estamos viviendo un gran momento, no nos ponemos a pensar qué bien lo estamos pasando, estamos muy ocupados con nuestras gratificantes sensaciones. Eso lo hacemos después, argumentando: " Qué bien lo hemos pasado ". Por otro lado, en los momentos no tan felices, más bien en las situaciones tristes, nos ponemos a imaginar el futuro, las consecuencias, o en el pasado ( "¿ Qué hubiera ocurrido si... ? " ). Pocas veces prestamos atención a lo que tenemos delante.



Si solamente prestamos atención a nuestra vida cuando tenemos sucesos desagradables y recurrimos al futuro para predecirlo o al pasado para arrepentirnos.. ¿Cómo valoramos lo que tenemos si solo pensamos cuando nos invade la negatividad ? Muchas terapias y técnicas de relajación nos dicen que pensemos en el ahora, en el presente, apartando los problemas pasados o los que están por llegar. Es realmente desestresante entrenar la mente para concentrarnos en un momento actual. Saber escuchar la respiración y nuestro silencio. Aquí propongo una serie de ejercicios para, poco a poco, centrarnos mas en el ahora:

  • Saludar al sol por las mañanas al levantarnos.
  • Dar las buenas noches a la luna al acostarnos.
  • Respirar de forma profunda 5 veces nada más despertarnos.
  • Cuando estemos dando un paseo: Intentar ver todo por donde pasemos, no perder detalle de los árboles, edificios, cantos de los pájaros, etc.
  • Escuchar el sonido de las olas al romper en la playa y sentir la arena en las manos y en los pies.
  • Descalzarnos en el monte y sentir el césped en nuestros pies, cerrar los ojos y escuchar el sonido del viento.



Pero, ¿pensar en el presente conlleva analizarlo todo? La respuesta es no. Es muy gratificante pensar en el aquí y en el ahora, pero hay que tener cuidado con los excesos. Pensar demasiado, no es bueno. Me aferro a la teoría de que todo en exceso es malo. Seré rápido: Cuando tomamos decisiones se activan dos mecanismos: El consciente (que analiza los pros y los contras de forma detallada) y en inconsciente (experiencias pasadas, memoria, educación, cultura, etc.). Las decisiones en las que pensamos y analizamos demasiado solo de manera consciente, no suelen ser las mas acertadas. Hay que dejar lugar a que entren también los otros factores inconscientes, dejar que nos influyan, y tomar la decisión en un estado intermedio. Por lo tanto, debemos pensar en el presente dejando a un lado aquello que nos genera malestar, las decisiones que tomaremos o la hipoteca que tenemos que pagar. Haciendo esto 15 minutos al día, seremos un poquito más felices.


lunes, 23 de enero de 2012

Por favor, baje el volumen

Nos despertamos con el terrible sonido de una alarma. Abrimos la ventana de nuestra habitación y escuchamos la maquinaria de una obra. Salimos a la calle y dos vecinos están dando voces a diestro y siniestro. En la carretera, las motocicletas, coches, camiones y sus bocinas desencadenan en  lo que se llama "contaminación acústica" o exceso de sonido del ambiente. Todo ello si vivimos en un lugar de condiciones ambientales normales. Si vivimos cerca de puertos, centrales eléctricas o aeropuertos, el nivel de decibelios aumenta. Lo que no sabemos es que todas estas situaciones generan estrés. El cuerpo es muy sensible al sonido, algunas personas mas que otras, pero es alrededor de los 65 decibelios cuando se genera estrés en nuestro cuerpo.


Y ya no es simplemente lamentarse por los daños auditivos, sino también por los psicológicos y fisiológicos. Algunos de los síntomas relatados por personas que sufren estrés acústico son: nerviosismo, agitación, intranquilidad, agobio, molestia, desesperación, angustia, ansiedad, impotencia, preocupación, frustración e insomnio. El estrés es un mecanismo de defensa que emite el cuerpo ante situaciones de peligro y que ayudan a la supervivencia de la persona. Para ello, libera adrenalina, entre otras cosas. La adrenalina, a dosis muy elevadas debido a un continuo estrés, puede generar aumento del ritmo cardíaco, dolores de cabeza, temblores, etc. 


Más síntomas del estrés acústico

- Dilatación de pupilas (a 60 db)
- Dificultad respiratoria (60 db)
- Fatiga
- Depresión
- Irritabilidad
- Aislamiento social
- Aumento de conductas agresivas


Tabla de decibelios

20 db --> Sonido en una biblioteca
40 db --> Conversación normal
55 db --> Aglomeración de gente
65 db --> Sonido de una aspiradora y una discusión fuerte entre dos personas
70 db --> Tráfico 
75 db --> Sonido de un tren
90 db --> Sonido de una perforadora de una obra
105 db --> Sonido de un concierto
120 db --> Motor de un avión

Teniendo en cuenta la tabla anterior y que el nivel de decibelios que resiste el cuerpo antes de "estresarse" es de 65 db, es increíble la presión a la que tenemos sometido nuestro organismo durante todo el día. Nuestras capacidades de atención, memoria y aprendizaje se ven muy eclipsadas por culpa de este estrés al que estamos habituados sin darnos cuenta: saliendo a la calle, acudiendo a un concierto, en centros comerciales, manifestaciones y discotecas. Así que: por favor, baje el volumen. Viviremos mejor, más tranquilos y felices.